ISSSTEP: El silencio administrativo que erosiona la confianza institucional

En el ISSSTEP hay un nombre que constantemente aparece en los pasillos cuando se habla de abusos administrativos, presuntos actos de corrupción y un ambiente laboral tóxico: Julio Francisco Curioca, señalado por trabajadores como una de las personas con mayor poder dentro del área administrativa del instituto.

De acuerdo con versiones de empleados y trabajadoras del propio organismo, existirían constantes inconformidades por presuntos malos tratos, abuso de autoridad e incluso señalamientos de supuesto acoso laboral y sexual hacia personal subordinado. Algunas colaboradoras aseguran contar con mensajes y evidencias que podrían derivar incluso en denuncias formales ante las autoridades correspondientes. Se rumora que esté personaje es estéril y eso le provoca que tenga un estado mental que provoca tales alteraciones

Las acusaciones no terminan ahí. También existen señalamientos internos relacionados con la asignación de contratos y obras dentro del instituto. Uno de los casos más comentados entre trabajadores corresponde a las reparaciones realizadas en la losa y fisuras del estacionamiento del ISSSTEP, donde desde hace meses se registran filtraciones y goteras que hoy, con la temporada de lluvias, afectan directamente a los usuarios y sus vehículos.

Según versiones difundidas dentro del área administrativa, durante el proceso de asignación de dicha obra presuntamente se habrían solicitado porcentajes excesivos a la empresa encargada, situación que —afirman trabajadores— habría obligado a reducir costos en la ejecución del proyecto, derivando en trabajos de mala calidad. Incluso se comenta que la constructora no tendría intención de responder plenamente a las garantías debido a las condiciones en las que se negoció el contrato.

Todo esto ocurre mientras el ISSSTEP intenta proyectar una imagen de mejora institucional y fortalecimiento de servicios para los trabajadores del estado. Sin embargo, los señalamientos internos sobre presuntos actos de corrupción, abuso y acoso continúan creciendo sin que, hasta ahora, exista una postura pública clara o investigaciones transparentes por parte de las autoridades correspondientes.

Quienes hacen llegar esta denuncia solicitan el anonimato por temor a represalias laborales, asegurando que existe una percepción de protección política hacia ciertos funcionarios administrativos, lo que habría impedido que estas acusaciones trasciendan públicamente.

La pregunta es inevitable: ¿qué más tiene que ocurrir para que el ISSSTEP revise seriamente lo que sucede dentro de su estructura administrativa? Porque más allá de nombres y cargos, lo verdaderamente grave es el deterioro institucional y la pérdida de confianza de los trabajadores y derechohabientes.

Como dice el viejo principio: “quien siembra abusos, termina cosechando consecuencias”. Y en las instituciones públicas, tarde o temprano, la verdad siempre termina por filtrarse entre las grietas que la corrupción deja abiertas.

Ojo por ojo